Al igual que los coches salen de fábrica con airbag y llantas, el hombre nace con ''radar''. Pero no el radar que en 1935 ideó Watson, ¡No!. Un radar, de verdad. Un radar que tiene por misión detectar chicas hermosas.Pero nacer con él no significa saberlo emplear. Su manejo e interpretación es complejo. Y requiere de un largo y arduo proceso de aprendizaje. Que se inicia en la pubertad y concluye en la adolescencia, aunque muchos criaran malvas antes de saberlo manejar.Sobre los tipos de radar debo decir que existen tantos como personas. Aunque una clasificación básica y ordenada del más simple al más avanzado, podría ser la siguiente:
Radar de Proximidad: El más básico de todos y con un alcance tan escaso que difícilmente se vería a una Top Model a más de cinco metros. El infeliz equipado con este radar, solo será consciente de su entorno más cercano. Y las alarmas sonarán cuando ya sea demasiado tarde.
Radar Focal: Este radar posee mayor alcance que el anterior. Aunque se ve limitado a un campo visual de unos sesenta grados. Así pues, aquel que tengan este radar las verán venir únicamente de frente, ignorando todas las maravillas que los flancos y la retaguardia escondan.
Radar Perimetral: En este caso el alcance y la selectividad será muy elevado. Pudiendo percibir la belleza incluso estando de espaldas. A este nivel, ni aunque la preciosidad de turno se envuelva con papel albal de pies a cabeza impedirá ser detectada. Solo tiene una pega. Y es, que al estar concentrado en todo el entorno al unísono, el individuo olvida donde pone los pies. Y podrá acabar rodando escaleras abajo o de morros contra un pilar...
Radar Selectivo: Este radar posee el mayor de los alcances. Pudiendo actuar a cientos de metros de distancia e incluso atravesar recias paredes de hormigón. Su única limitación es que una vez sintonizado con una chica en concreto, ignorará a cualquier otra por muy bella que esta sea. Con el consiguiente castigo para los sentidos.
¡Pero que ninguna se asuste! Por que ante el poder del radar, esta la legendaria habilidad femenina de darnos esquinazo.