
El fin de semana pasado, arrancó la liga de las estrellas. La liga de los Kakás, los Cristianos Ronaldos y los Ibrahimovic. Todos, flamantes fichajes de incuestionable calidad y técnica. Pero de precio desorbitado.
Me gusta el futbol. Me gusta el Barsa. Me gusta repasar la clasificación cada jornada, las estadísticas, ver los mejores goles y seguir a las nuevas promesas del futbol español. No me gusta el negocio del futbol, las camisetas repletas de publicidad, los maletines a final de temporada, Tomás Guas, ni que los equipos pertenezcan a constructores.
No comprendo, cómo se permite a los equipos de futbol deber al estado cientos de millones sin que nadie los reclame. No comprendo por qué los Ayuntamientos y los Gobiernos Autonómicos dan millones y millones a los equipos de futbol profesional. ¡No sé porque nadie lo denuncia!
El 31 de octubre del 2008, el Grupo Popular preguntó en el parlamento por la deuda de los equipos de Primera y Segunda División. La respuesta del Gobierno fue la siguiente: 627.266.721,38 euros. Redondeando, 627 millones de euros. ¿Cómo os quedáis? ¿Conocíais este dato?
Contando con que España tiene una población de unos 46 millones de habitantes. Hacemos la división y… ¡Tachán! Los clubes de futbol deben a cada español 13.63 millones de euros. ¿Cómo coño se les puede permitir esta deuda?
No diré que dándole a cada español 13 millones de euros se solucionaría la crisis, porque habría un aumento brutal de la inflación. Pero imaginar todo lo que se podría hacer con ese dinero; hospitales, escuelas, zonas para aparcar
mi coche, viviendas baratas o ayudas a los desempleados...
Pero claro, mientras el pueblo celebra los goles de su equipo no mira hacia arriba, hacia los políticos, los estómagos agradecidos, los que viven del cuento y de los impuestos.
¡Tenemos lo que nos merecemos! Y ahora, me voy a ver los goles de la jornada pasada en Youtube, otra vez. BYE