Dicen que a nadie le amarga un dulce, y que todo regalo es bienvenido. ¿Seguro…? Porque hay regalos, y regalos. Por ejemplo: ¿Cuál es el peor regalo que se le puede hacer a un niño? ¿Un destornillador con el que sacarse un ojo? Si, ciertamente sería un mal regalo. Aunque desde un punto de vista sociológico sería incluso positivo. Estoy seguro que un niño con un parche pirata en el ojo será el centro de atención de todo recreo. ¡Todos querrán ser amigos del pequeño pirata! De todas formas, será mejor que los niños sigan conservando sus dos ojos. Por que quién sabe, quizás algún día quieran ser controladores aéreos.¿Qué es lo que nunca se le debe regalar a una mujer? Una escoba, por ejemplo. ¿Y a un hombre? Algo rosa. ¿A un anciano? Un ataúd. ¿Y a mí? ¡Panceta! Si, como lo leéis. Ayer mi tía me regalo panceta. Resulta que había pasado unos días en Santander. Y en lugar de traerme una camiseta, o cualquier otro recuerdo tonto, me trajo un trozo de casi un kilo de panceta. ¿Qué cara puse yo? Esta:

Pero claro, ¿qué iba a decir sino “Gracias”? Y más, después de escuchar su argumento: “Tu madre me dijo que te gusta la panceta.” Y cierto es que me gusta, pero también me gustan los BMW M5, los relojes y las gafas de sol. Por ejemplo…
Eso sí, me voy a hacer unos bocatas de panceta, que van a quitar el hipo!!!









