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(Suena: The end - The Doors)

miércoles, 14 de abril de 2010

Regalos... y regalos

miércoles, 14 de abril de 2010
Dicen que a nadie le amarga un dulce, y que todo regalo es bienvenido. ¿Seguro…? Porque hay regalos, y regalos. Por ejemplo: ¿Cuál es el peor regalo que se le puede hacer a un niño? ¿Un destornillador con el que sacarse un ojo? Si, ciertamente sería un mal regalo. Aunque desde un punto de vista sociológico sería incluso positivo. Estoy seguro que un niño con un parche pirata en el ojo será el centro de atención de todo recreo. ¡Todos querrán ser amigos del pequeño pirata! De todas formas, será mejor que los niños sigan conservando sus dos ojos. Por que quién sabe, quizás algún día quieran ser controladores aéreos.

¿Qué es lo que nunca se le debe regalar a una mujer? Una escoba, por ejemplo. ¿Y a un hombre? Algo rosa. ¿A un anciano? Un ataúd. ¿Y a mí? ¡Panceta! Si, como lo leéis. Ayer mi tía me regalo panceta. Resulta que había pasado unos días en Santander. Y en lugar de traerme una camiseta, o cualquier otro recuerdo tonto, me trajo un trozo de casi un kilo de panceta. ¿Qué cara puse yo? Esta:


Pero claro, ¿qué iba a decir sino “Gracias”? Y más, después de escuchar su argumento: “Tu madre me dijo que te gusta la panceta.” Y cierto es que me gusta, pero también me gustan los BMW M5, los relojes y las gafas de sol. Por ejemplo…

Eso sí, me voy a hacer unos bocatas de panceta, que van a quitar el hipo!!!

sábado, 10 de abril de 2010

:(

sábado, 10 de abril de 2010
Como no podía dormir me ha dado por pensar… y pensar… y pensar... Sí, lo sé, pensar es malo. Pero no lo he podido evitar. Y he llegado a la conclusión de que no merezco estar triste. Soy una buena persona. Actúo con honradez y trato de no hacer daño a los demás. Sin embargo, parece ser que eso del Karma es solo un cuento. ¿Un cuento Chino? No, Hindú.

Estoy cansado de echarla de menos. De pensar si habrá cogido el paraguas cuando se pone a llover, de preguntarme qué tal día habrá tenido en el trabajo, de no conseguir que otra le haga sombra, de escribir estas palabras con un nudo en la garganta y de poner buena cara cuando me siento mal por dentro. No merezco sentirme así.

Sé lo que hay, nada. Y sé lo que me espera, todavía menos. Estoy seguro que en el futuro nos cruzaremos por la calle y solo nos dirigiremos un “Hola”, un “¿Qué tal todo?”, y un falso “Ya quedaremos algún día” Porque esa es otra. No es normal que nunca pueda hacer nada. Siempre está ocupada. Lo cruel es que, poquito a poco, todos estos desprecios se acumulan y acaban haciendo mella.

Os preguntáis a qué coño viene todo esto. Pues viene a que la vi por la calle paseando con otro. Me da igual si sale con él o no, si es su novio, un amigo, su primo o Perico el de los Palotes. Como decía antes, sé muy bien lo que hay. Pero aún sabiéndolo, me duele en lo más hondo. Porque si no es él, será otro. Y si no es hoy, será mañana. Lo único cierto es que nunca seré yo.

Pero fijaos si la aprecio que de verdad espero que sea feliz. Y que con aquel que acabe, la haga mucho más feliz de lo que yo sería capaz. Lo que está claro, es que debí ser muy malo en una vida pasada… y que quizás, la próxima vez que un camión invada mi carril por la autovía, en lugar de meterme en el arcén para evitar la ostia, simplemente cierre los ojos.

Vaya final, ¿verdad? Pero bueno, no os preocupéis, imagino que mañana se me habrá pasado. Ahora voy a ver si duermo un poco… al menos, en sueños, sí paseamos de la mano.

Con vuestro permiso, hoy no me apetecen comentarios.

martes, 6 de abril de 2010

La química del amor

martes, 6 de abril de 2010
El amor es una construcción cognitiva de lo que sentimos físicamente y de lo que ocurre en nuestro cerebro. Por que sucede, que en nuestro cerebro, existen una serie de neurotransmisores que comunican las células nerviosas entre sí, y que entran en juego cuando nos enamoramos. Entonces se liberan neurotransmisores. Que vienen a ser una especie de anfetaminas naturales que nos hacen sentir excitados. Por este motivo, las personas atravesamos ciclos altos y bajos. De ahí que cuando se está enamorado nos encontramos eufóricos y, al mismo tiempo, deprimidos.

Podría decirse que en nuestro cerebro explota un coctel de neurotransmisores que, en un principio, nos produce gran excitación, la llamada euforia del enamoramiento, y en la que experimentamos constante necesidad de estar en contacto físico con la persona amada. En este momento se produce una hormona llamada Oxitocina, conocida como la hormona del amor. Después, esta euforia inicial se va extinguiendo y cede paso a una nueva etapa de lazos afectivos, de amor. Es entonces cuando el cerebro produce las Endorfinas, que son una especie de opio cerebral. Pero para producirlas, se tiene que estar viendo a la persona amada, y si esa persona desaparece, el cerebro deja de producirlas. Por esto buscamos constantemente a esa persona, para poder obtener este “opio de amor”.

En esta especie de farmacología del amor, tenemos ya a la Oxotocina y las Endorfinas. Pero nos falta la Feniletilamina, curiosamente un compuesto orgánico que se encuentra en el chocolate. Y que es una sustancia que sirve para cimentar los lazos afectivos. Ahora bien, los estudios indican que únicamente se libera durante los tres primeros años de relación. Transcurrido este tiempo tenemos que enamorarnos de nuevo, ya sea de la misma persona o de otra distinta.

martes, 30 de marzo de 2010

To relive

martes, 30 de marzo de 2010
mmm… No sé, no sé. Porque claro… Aunque también… ¡O puede que…! mmm… No sé yo, no sé yo. Desconcertante... ¡Maldición! ¿A lo mejor si…? Imagínate que… Uff… Y yo ahora… Es que a mi... ¿Porque iba a ser distinto alli? Pero... ¡Siempre hay un pero!


...Songs of desperation
I played them for you
A moment, a love
A dream, a laugh
A kiss, a cry
our rights, our wrongs
A moment, a love
A dream, a laugh
A moment, a love
A dream, a laugh...

miércoles, 17 de marzo de 2010

pañun pañum

miércoles, 17 de marzo de 2010
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana. Los Rebeldes decidimos enfrentarnos al malvado Imperio Galáctico, en pos de una República libre y pacífica. Hasta que un día, el Lado Oscuro, oculto bajo unas faldas de mujer, corrompió el corazón de un compañero rebelde que terminó traicionando a la causa de forma vil y cobarde.

Como consecuencia, la guerra civil sobrevino en el seno rebelde. Y aquella Rebelión, que antaño luchó unida, se dividió en dos facciones que comenzaron una lucha sin cuartel. Ante la magnitud del fratricidio, muchos decidieron declarar su neutralidad. Sin embargo, los núcleos duros de ambos bandos proseguimos con la lucha, mientras el Lado Oscuro avivaba el fuego sirviéndose de viejos roces y mentiras.

Todo terminó en Aldearaan. Donde, a priori, se firmaría la paz. Sin embargo, en un visto y no visto, las palabras subieron de tono y se pasó a las manos... La oscuridad pudo con la luz y consiguió lo que buscaba, separarnos.


No me arrepiento de lo sucedido aquel día, ni de mi mal comportamiento. De lo que sí me arrepiento, es de no haber escogido mejor las batallas de las que participar. Quizás, si hubiéramos actuado todos con frialdad, el devenir de la guerra habría sido distinto. Aunque ya nunca lo sabremos... Pero lo que sí es seguro, es que ni olvido ni perdono una traición.

domingo, 28 de febrero de 2010

¿Yo?

domingo, 28 de febrero de 2010
El viernes me llamaron rencoroso y todavía me dura el mosqueo. ¡Yo no soy rencoroso! Lo que soy, es justo. ¿Por qué “justo”? Por que a cada cual, hay que darle lo que se merece. Os pongo un ejemplo: Todos conocemos al típico tacaño que no se invita a nada aunque la vida le vaya en ello, y que la última vez que sacó un billete de la cartera, coincidió con la caída del muro de Berlín. ¿A alguien así, le vas a invitar a unas cervezas? ¡No! No lo merece. A esto me refiero. ¿Entendéis por donde voy?

Entonces, ¿por qué le debo dar prioridad a alguien que no me la da a mí? Y con “prioridad”, no me refiero a prioridad de paso en un Stop. Me refiero a quedar con alguien dejando de lado otras cosas. Las dos últimas veces que la llamé, ella no pudo. Pero no es por eso. Sé que anda escasa de tiempo. El problema es que sus explicaciones me sonaron a excusas.

Por eso, el viernes, ella quiso quedar y a mí no me dio la gana. ¿Rencor? ¡No! Simplemente prefería quedarme en casa y ver: “Capitalismo: Una historia de amor”.

martes, 16 de febrero de 2010

Sin título

martes, 16 de febrero de 2010
Hablando con R, mi fiel lectora y bella amiga. Aprovecho para piropear, que por algo soy: “su niño consentido”. Me dijo que alguna de las entradas de mi blog, le habían emocionado. En clara referencia a: “Roto en mil pedazos”. La entrada más amarga salida de mis dedos. La cual condené, casi de inmediato, al ostracismo del histórico de entradas. Es curiosa la fuerza de las palabras, porque cinco lectoras me confesaron que lloraron con esa entrada. Cosa que no me enorgullece en absoluto, al contrario. Este blog nació para arrancar sonrisas y no lagrimas. Pero me sorprende e impresiona que a través de la fría e impersonal internet, se puedan trasmitir sentimientos con tal fuerza.

También me preguntó, si la susodicha a la que hacía referencia la entrada, la había leído. Y no, no la ha leído, ni la leerá. No sabe de su existencia, ni nunca lo sabrá. Pero me queda la duda de qué pensaría si la leyese. He estado dándole vueltas a la cabeza unos minutillos. Y estoy convencido que no le causaría más que indiferencia. Eso, o tomarme por el más grande de los imbéciles. ¡El Rey Bobo!

Ya que estoy, aprovecho para decíos que estaré un par de semanas sin actualizar el blog. Aunque visitaré los vuestros en la medida de lo posible. Pero es que estoy muy ocupado y los días se me quedan cortos. Y para terminar, una pregunta. ¿Por qué desde que llevo las gafas de sol en el coche, no deja de llover día tras día?
 
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